Champions: el brillo que no puede ocultar las manchas

La competición más importante a nivel de clubes sigue manchada
La Champions League es el sueño de todo futbolista, desde quien inicia su carrera hasta aquel que se despide de las canchas. Jugar 90 minutos en esta competición es el broche de oro para cualquier niño que alguna vez soñó con patear un balón en los grandes estadios de Europa.
Sin embargo, la jornada de ayer, aunque llena de goles y emoción, volvió a dejar una mancha difícil de ignorar. El Real Madrid ya no debería vestir de blanco, porque las manchas rojas —esas que los árbitros se niegan a sancionar— comienzan a notarse más que nunca.
Una vez más, el conjunto merengue fue beneficiado por decisiones arbitrales que parecen más inclinadas por simpatía que por profesionalismo.
Juzgue usted lo que ve, pero nunca deje de mirar la realidad detrás del brillo del Real Madrid.




