Castigo ejemplar: prohibidas las barras tras el clásico.

El clásico capitalino entre Motagua y Olimpia dejó consecuencias fuertes tras los hechos de violencia ocurridos el pasado domingo.
Lo que inició como una fiesta de cánticos y celebración terminó, una vez más, en disturbios: heridos, daños materiales y un ambiente hostil para el verdadero aficionado. Una historia repetida que sigue manchando el fútbol hondureño.
Las autoridades actuaron con sanciones contundentes. Motagua fue castigado con una multa de 100 mil lempiras, además de jugar tres partidos fuera de Tegucigalpa y seis meses sin el ingreso de su barra organizada a los estadios del país.
La prohibición de barras por seis meses también aplica para ambos equipos, en un intento por frenar la violencia que rodea estos encuentros de alto riesgo.
Un mensaje claro: el fútbol no puede seguir siendo rehén del desorden. Ahora, el reto será que estas medidas realmente marquen un antes y un después.




