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Cuando el río suena, piedras trae

En el azul profundo de Motagua están ocurriendo cosas extrañas. Los rumores en los pasillos del club indican que si no encajas con el gerente deportivo del Mimado, simplemente no jugás. Y el caso más claro es el de Jacobo Velásquez, el delantero que llegó procedente del Tela FC después de que Diego Vázquez lo observara en un amistoso de pretemporada.

Velásquez, quien llegó con ilusión y con el sueño de ganarse un puesto, no sumó ni un solo minuto con el Ciclón. Se conoció que recientemente el jugador acudió a la sede del club para solicitar la devolución de sus papeles y así poder marcharse, ya que —según trascendidos— por petición directa del gerente deportivo, no se le permitiría sumar minutos.

La duda que retumba entre los aficionados y dentro del mismo vestuario es muy simple, pero muy grave:
¿Quién manda realmente en la plantilla del Motagua? ¿El director técnico o el director deportivo?

Estas son las cosas que no pueden pasar en un equipo que se autodenomina “grande”, porque minan la competencia interna, rompen la confianza del jugador y dejan en evidencia un desorden que a la larga afectará resultados, camerino y prestigio institucional.

Cuando el río suena, piedras trae. Y en Motagua… el ruido es cada vez más fuerte.

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