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El Atlético gana por inercia al Oporto

Atletico-s-Diego-Costa-left-sc_54395429309_54115221152_960_640Sin ofrecer su mejor versión fueron capaces de ganar con suficiencia a todo un Porto. Una escuadra habituada a la Champions y que les había amargado en sus dos últimas apariciones por el olimpo. Hace apenas unos años, ni la mejor cara del Atleti daba para ganar a los lusos. A día de hoy, por ascenso de unos y descenso de otros, una cara más bien regular les sirvió. En un ambiente desangelado y sin jugarse nada, los del Cholo fueron capaces de desesperar a una escuadra que no tenía más opción que ganar. ¿El secreto? Más allá de esa colocación tan milimétricamente cuidada de los atléticos que cortocircuita el fútbol del rival, mucha efectividad y una buena dosis de suerte. Dos largueros y un penalti fallado resumieron las opciones del Porto antes de encajar ese segundo gol que mató el partido.

Un Atlético sin siete de los jugadores que actuarán el próximo domingo ante el Valencia, encaró el choque sin relajación, pero algo fríos. Sólo esa banda derecha de canteranos, formada por Manquillo y Óliver lo intentaba. Quizás demasiado sumidos en su papel de equipo clasificado, otorgaron educadamente al Porto los primeros compases del partido. A los siete minutos, Jackson Martínez pegó un larguero que despertó a los presentes. La respuesta atlética no pudo llegar de otras botas. En el mejor momento de forma desde que viste de rojiblanco, Raúl García convirtió un inocente saque de banda en un golazo por la escuadra. Primera llegada y primer gol. Cinco lleva en sus últimos siete partidos.

Este primer acierto colchonero no hundió a un Porto decidido a apurar sus opciones, en vista además de que el Zenit flojeaba en Austria. Lucho probó a Aranzubía y minutos más tarde Silvestre enviaba de nuevo el balón al larguero. La suerte de los campeones se posicionaba claramente a favor de los del Cholo, llegando a su culmen cuando el meta riojano, que se estrenaba en Champions, detenía un penalti a Josué para elevar a inolvidable su tardío estreno en este torneo. Fallar esa pena máxima desmoralizó al Porto e invitó al Atleti a liquidar la faena. Diego Costa tuvo un mano a mano que sacó Helton. Un fallo de esos que el propio delantero no se perdona e, insistiendo e insistiendo, llegó su recompensa. Un espectacular pase de Óliver Torres le otorgó otra ocasión que no desaprovecharía. Acierto y a la caseta. David Villa le relevaría en el segundo acto.

Entregados a su suerte, el Porto encaró sin convicción alguna los últimos 45 minutos. Manteniendo las formas, trató de llevar el peso del partido con mucho pase intrascendente en la medular, mientras el Atleti se dedicaba a dejar pasar el tiempo. A falta de media hora, Simeone decidió dar entrada a Arda y sacar a un ovacionado Óliver. Después de haber insistido en la previa que esperaba más de él, le dio la enhorabuena mientras enfilaba el banquillo. Varias de las contadas gotas de calidad que dejó el partido las puso él, si bien es cierto que el argentino no pudo camuflar su irritación desde el área técnica con algunas de las acciones de su pupilo.

Rendidos a su suerte, el Porto tuvo que ver a falta de 20 minutos para el cierre de su participación en la Champions como Licá enviaba el balón al poste, en el tercer palo de la noche para los resignados portugueses. Una situación que supuso la mejor ocasión de un segundo tiempo anodino en la que el Atlético desapareció.

Por ello, y a falta de 10 minutos para el cierre del partido, Simeone buscó con la entrada de Baptistao algo de electricidad. El brasileño, con muchas papeletas para abandonar el club en enero, volvió a jugar después de no hacerlo desde que actuase, precisamente, en Do Dragao ante el Porto el pasado 1 de octubre. El escenario ya no se alteraría. El Atlético se tomó debida venganza por la eliminación sufrida a manos de los lusos años atrás. Sin perder un solo partido y únicamente otorgando un penalti, los rojiblancos dejaron claro que son capaces de ganar sin apretar.

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