El desastre de la Máquina

Los aurinegros de Real España no pudieron rugir en la capital. El cipote Moncada los regresó a la ciudad industrial envueltos en su propia realidad: un equipo desordenado, sin identidad y lejos de la grandeza que presume su historia.
Un desastre de equipo, que necesitó más de los errores ajenos que de sus propios méritos para avanzar tanto en este torneo como en el anterior. El supuesto proceso de Real España sigue siendo una ilusión, una promesa vacía para una afición catedrática que ya no recibe otra cosa que amarguras constantes.
La mentalidad es frágil, el proyecto inexistente y la respuesta futbolística, nula. Mientras tanto, el señor Jeaustin Campos asegura que esto “no es exactamente un fracaso”. Sin embargo, los números son fríos y contundentes:
este 30 de diciembre se cumplen 8 años sin ganar títulos.
En el fútbol, las excusas caducan rápido.
Y en Real España, la paciencia ya se agotó.




