El fútbol no puede ser manchado con sangre inocente

El fútbol no puede ser manchado con sangre inocente
El fútbol es el deporte más apasionante que existe sobre la faz de la tierra. “La pelota no se mancha”, dijo alguna vez el mejor jugador de la historia, y esa frase debería retumbar en cada estadio del mundo.
Las barras deben entender que su verdadera misión es alentar durante 90 minutos a su club, no sembrar miedo ni violencia. Quienes eligen otros colores no son enemigos, mucho menos extraterrestres; son simplemente personas con una decisión deportiva distinta.
La violencia no puede seguir siendo parte de las tribunas. Mientras los jugadores de Independiente y Universidad de Chile pedían calma, en las gradas individuos hacían correr a inocentes por el simple hecho de no portar los mismos colores.
No es justo que familias enteras terminen odiando el fútbol, o a un club, por culpa de un puñado de analfabetos deportivos. La Conmebol y la FIFA deben poner un precedente disciplinario severo y ejemplar para que este tipo de sucesos no se repitan.
El fútbol nació para unir, nunca para dividir.




