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El presente sueco no es casualidad

2207454_FULL-LNDEl lunes, en Sharjah, durante los himnos nacionales previos al choque de octavos de final de Emiratos Árabes Unidos 2013 entre Japón y Suecia, llamaba la atención poderosamente el contraste morfológico entre ambos rivales. La diferencia de altura y envergadura entre los dos adversarios nos trajo a la memoria el duelo de diez días atrás en este mismo escenario entre los Samuráis y Rusia.

Aquel día, el poderío atlético de los campeones de Europa no sirvió de nada frente a la movilidad de los hombres de Hirofumi Yoshitake, hasta el punto que nos preguntábamos cómo se las iban a arreglar los suecos para aprovechar su elevada estatura.”Vimos muchos vídeos de Japón”, confesó el defensa Linus Wahlqvist a FIFA.com tras la victoria de los suyos. Los pupilos de Roland Larsson decidieron insistir en sus puntos fuertes: “Sabíamos que teníamos una ventaja física de la que podíamos sacar partido. Decidimos apostar por la profundidad y el juego aéreo. Tenemos una formación dinámica, con un estilo rápido por los flancos y potencia de fuego en la delantera”.

Cuando le preguntamos por sus contrincantes, admitió sin vacilar que tuvieron que sufrir de lo lindo para ganar: “Sabíamos que eran buenos, pero no tanto. Es como un Barça juvenil. Su manera de mover el balón, el movimiento de sus jugadores…. ¡Vaya equipo! Estuvieron realmente bien. Era, sin lugar a dudas, uno de los mejores combinados presentes aquí. Pero nuestra defensa es sólida, como ya demostramos en los partidos anteriores. Es difícil marcar contra nosotros”.

Unidad pese al gol en propia puerta
Tan difícil que el gol de Japón lo marcó en propia puerta el baluarte de la zaga sueca tras un disparo de Hiroki Ogawa. “Intenté despejar la pelota, pero no lo conseguí… Son cosas que pasan. Lo bueno es que me sirvió de motivación para el resto del encuentro. Además, todos mis compañeros me apoyaron y me animaron. A Sixten, nuestro guardameta, le sucedió algo parecido contra Nigeria y todos hicimos una piña con él. Esta vez me tocó a mí, aunque al final todo salió bien”, afirmó con una sonrisa.

Evidentemente, este bonito gesto de solidaridad que permitió a Suecia mantenerse firme ante las numerosas acometidas japonesas, se esfumó una vez que el triunfo quedó asegurado: “Cuando vieron mi nombre en el reporte, todo el mundo se rió, me tomaron el pelo a base de bien”, afirmó divertido mientras miraba de reojo a sus compañeros, que salían uno a uno del vestuario.

Esta unidad en las filas escandinavas salta a la vista y ha quedado bien patente en cada una de las entrevistas que sus integrantes han concedido a FIFA.com. Surgió al comienzo de la campaña clasificatoria, cuando la Asociación Sueca reunió a los mejores candidatos provenientes de todos los rincones del país, concentrando toda su diversidad en una formación cosmopolita. Al igual que Valmir Berisha (ver enlace contiguo), Wahlqvist, sueco de pura cepa, comparte el punto de vista de su compañero: “En nuestro país hay una gran mezcla de culturas y eso está muy bien. Los suecos han sido siempre altos y con mucho poderío físico. Creo que estos jugadores nos aportan cualidades nuevas, como la velocidad o la técnica”.

La trayectoria de Suecia en la competición ha demostrado que la composición de este combinado ha sido todo un éxito: “Llegamos aquí con mucha confianza, porque llevábamos mucho tiempo invictos. Todos desempeñamos un papel importante, ya sea en el once inicial o en el banquillo. Somos amigos dentro y fuera de la cancha”, concluyó Wahlqvist, quien ahora más que nunca ansía llegar hasta el final en este certamen. La próxima cita será el 1 de noviembre en Al Ain contra Honduras, en cuartos.

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