Ciclismo – Se abre el telón de las clásicas.

El pelotón internacional se alista para una de las pruebas más espectaculares del calendario: la Strade Bianche, que se disputa este 7 de marzo. Con sus icónicos tramos de “sterrato” (caminos de tierra blanca) y su exigente llegada en Siena, la carrera italiana se ha convertido en una clásica moderna que combina potencia, técnica y resistencia.
Tras esta cita, el calendario no da respiro: llegarán de inmediato la París-Niza y la Tirreno-Adriático, dos vueltas por etapas fundamentales para medir el estado de forma de los aspirantes a las grandes competiciones del año.
Marzo es, sin duda, el mes de las clásicas de primavera. Las carreteras europeas comienzan a dictar jerarquías y a perfilar favoritos en un tramo del calendario donde cada pedalada puede marcar la diferencia.




